2025 ha vuelto a ser un año horrible para la gran mayoría de los agricultores y ganaderos riojanos, con los principales cultivos sufriendo de nuevo precios por debajo de los costes de producción, a lo que se han sumado graves inclemencias meteorológicas y plagas.
2025, un año negro para la agricultura y la ganadería riojanas
Los precios de los insumos que se utilizan en el sector agrario para desarrollar su trabajo continúan muy altos, tras la escalada que se inició en 2022 debido a la guerra en Ucrania. Y mientras que agricultores y ganaderos tienen que adelantar más dinero para comprar los bienes necesarios para producir o criar ganado, los precios de venta que cobran por sus alimentos o carne siguen muy por debajo de los costes de producción, en la mayoría de los casos.
El viñedo riojano, seis campañas consecutivas en pérdidas
Así, el principal subsector agrario, el vitivinícola, ha culminado su sexta campaña consecutiva de pérdidas, agravada por la muy baja cosecha recogida, con una media por debajo de los 4 000 kg/ha (3 500 kg/ha de media en tintas y 5 500 en blancas). Y esto en un contexto de aumento imparable de los costes de producción, mientras que los precios se sitúan en parámetros de hace dos décadas. Por eso, a pesar de que haya subido ligeramente el precio por kilo de uva, la rentabilidad por hectárea ha sido mucho menor este año. Si ya los pámpanos arrojaron menos racimos, debido a la sequía del año anterior, las tormentas de pedrisco afectaron a casi 14 000 hectáreas de las 41 000 contabilizadas en nuestra Comunidad.
Es decir, una de cada cuatro hectáreas sufrió daños por la piedra. En cuanto a los precios conocidos, la media se puede situar en torno a los 80 céntimos por kilo, un aumento aproximado del 9,5% respecto a la media cobrada en 2024 por las uvas tintas, no compensa ni de lejos la menor producción, que ha descendido de media un 22% en 2025 respecto a la del año pasado. Y si ya en 2024 el viticultor perdió de media 25 céntimos por kilo de uva, este año la pérdida será mucho mayor, ya que ante el brutal ataque de mildiu en primavera los costes en fitosanitarios se han disparado más todavía. La ruina total, vaya.
Cereales: rendimientos aceptables, precios ruinosos
El otro gran cultivo en superficie en La Rioja, los cereales, han tenido una cosecha aceptable en cuanto a rendimientos. Pero no así en cuanto a precios, ya que de media un agricultor cobra por cada kilo entregado poco más de la mitad de lo que le cuesta producirlo. Según el Observatorio de Precios de la Consejería para la semana 50 del año, producir un kilo de trigo cuesta 38 céntimos el kilo, mientras el agricultor cobra 20. Y la cebada, parecido: 37 céntimos el kilo el coste de producción, 18 céntimos lo que cobra el agricultor.
Pera conferencia: una campaña marcada por el fuego bacteriano
Por su parte, la “niña bonita” de la agricultura riojana en los últimos años, la pera conferencia, ha sufrido este año como nunca los ataques de fuego bacteriano, obligando a los agricultores a eliminar una gran parte de su superficie productiva, ya que seguimos sin remedio contra esta enfermedad.
Almendra: menor cosecha, precios al alza
La campaña de almendra ha cerrado con una cosecha muy corta, alrededor del 50% de la producción media para la zona, aunque los precios se han recuperado, superando a los percibidos en 2024, extremadamente bajos, y situándose en valores medios de años anteriores.
Cereza: lluvias, plagas y abandono del cultivo
La recolección de la cereza estuvo marcada por las copiosas lluvias lo que provocó una bajada de la calidad de la cereza que se sumó a la alta incidencia este año de la plaga conocida como mosca de la fruta. Unos meses altamente lluviosos y húmedos en plena recolección propiciaron que la proliferación de esta plaga fuera muy alta y su control, muy difícil, afectando seriamente a la producción y calidad de la misma. Todo ello indujo que se iniciara la campaña con unos precios buenos pero que fueran cayendo a medida que caía la calidad de la fruta recogida. Estos problemas además se están haciendo cada vez más recurrentes lo que está arrastrando al sector hacia un abandono de la actividad, arrancándose cada vez más cerezos en municipios como Quel o Arnedo.
Ciruela: buena producción, pero precios insuficientes
La cosecha de ciruela se ha situado en valores normales y con una calidad buena, pero en este caso los precios no acompañaron, situándose por debajo de los precios percibidos en 2024.
La oliva parece que mantiene valores parecidos a los del pasado año
La campaña de oliva ha terminado con producciones y rendimientos buenos. Aunque aún es pronto para avanzar precios, las previsiones apuntan a que se mantendrán valores similares a los del 2024.
Hortalizas: entre pérdidas por el clima y competencia exterior
En cuanto a las hortalizas, las producciones de primavera (tomate, pimiento, etc.) se vieron fuertemente afectadas por las inclemencias meteorológicas que disminuyeron las cosechas a valores incluso por debajo del 50% de un año normal. En este caso, ante la escasez generalizada los precios llegaron a alcanzar valores altos pero que no compensaron las pérdidas.
Las producciones de invierno (brassicas, principalmente) están teniendo buenos rendimientos, pero sin embargo los precios que suelen ser altos al inicio de las campañas han empezado muy por debajo de lo habitual. Todo hace pensar que se cerrará la campaña con baja rentabilidad para el agricultor. Lo que se percibe en los mercados es que está entrando más producto importado y a bajo precio desplazando a nuestros productos emblemáticos como la coliflor.
Sector del champiñón: caída de producción y aumento de costes
En el sector champiñonero los productores riojanos han vuelto a sufrir una importante reducción de la producción por saco, debido a las diferentes enfermedades para las que no hay tratamientos 100% eficaces (mole, pelo y mancha, principalmente). Dado el gran aumento de los costes de producción experimentado en el sector en los últimos años, la rentabilidad de los cultivadores se ha visto muy mermada.
Ganadería: enfermedades, incertidumbre y pérdida de rentabilidad
En cuanto a los sectores ganaderos, el principal inconveniente está siendo la amenaza de enfermedades: dermatosis nuclear, gripe aviar, lengua azul, tuberculosis y, a final de año, la peste porcina detectada en Cataluña, que ha tirado los precios de la carne de cerdo y los lechones.
Es cierto que hay sectores que, tras años de abandono por falta de rentabilidad, están recibiendo buenos precios (ovino y vacuno, especialmente). Pero llegan con una masa social de ganaderos reducida al mínimo, envejecidísima, y que solo aguanta en el tajo a la espera de llegar a la jubilación. Toda esta situación ha generado una notable incertidumbre en el conjunto del sector, provocando descensos de producción y restricciones sanitarias.
Apicultura: una de las peores campañas de los últimos años
En el sector apícola, las amenazas han sido especialmente significativas. La presencia en aumento de la vespa velutina continúa causando graves daños en las colmenas, mientras que el aumento descontrolado de la varroa ha provocado una elevada mortandad de abejas.
A ello se suma una producción de miel muy escasa, considerada la más baja de los últimos años, consecuencia directa de la sequía estival, que ha reducido de manera drástica la disponibilidad de floración y néctar.
Ovino-caprino: buenos precios, pero menos producción
En el sector ovino-caprino, a pesar de que se han percibido muy buenos precios por sus productos, la producción se ha visto reducida, situación que está directamente relacionada con la falta de relevo generacional y con la aparición de enfermedades. Entre ellas destaca la lengua azul, que durante este año ha obligado a la vacunación de prácticamente toda la cabaña ovina de La Rioja, con el fin de frenar su propagación y minimizar su impacto sanitario y productivo.
A estas dificultades se suman los ataques de lobo en las explotaciones ubicadas en zonas serranas, que están provocando importantes pérdidas económicas, aumento de la carga de trabajo y un creciente abandono de la actividad ganadera en estas áreas.
Vacuno y porcino: entre la presión sanitaria y la incertidumbre del mercado
El sector bovino continúa mostrando una especial preocupación por la tuberculosis, que sigue afectando a numerosas explotaciones, así como por la dermatosis nodular contagiosa, enfermedad que ha conllevado importantes restricciones en los movimientos de animales.
A pesar de estas dificultades, se mantienen buenos precios por los terneros, debido principalmente al descenso en el número de animales disponibles, provocado tanto por las enfermedades como por una mayor exportación. Sin embargo, en el subsector lácteo persiste una gran preocupación por los bajos precios de la leche, situación que está acelerando la desaparición de este tipo de granjas.
En cuanto al sector porcino, atraviesa una situación especialmente compleja, marcada por una disminución de precios histórica derivada de la peste porcina africana. A ello se suma una baja demanda de lechones y el cierre de mercados, junto con restricciones en la exportación, factores que generan un futuro incierto para el sector.
Avicultura: costes al alza y presión sanitaria constante
Por último, en el sector avícola de puesta, el precio del huevo ha experimentado un aumento como consecuencia de la disminución del número de aves afectadas por la gripe aviar, así como por la necesidad de confinar los animales para evitar la propagación de la enfermedad. En el caso de las aves de carne, la preocupación por la gripe aviar sigue siendo elevada, lo que ha llevado a extremar las medidas de bioseguridad. Además, este sector se ve condicionado por la fuerte competencia internacional y por el incremento de los costes energéticos.