Artículo de opinión de Roberto Salinas Bezares, presidente UAGR-COAG
Aunque todavía no se están cerrando operaciones comerciales tras la última cosecha, teóricamente, según el Observatorio de Precios de la Consejería de Agricultura, los cerealistas ganaríamos dinero: El trigo está a 23,50 los 100 kilos, mientras que el coste de producción se sitúa en 21,65. Pero esta cuenta tiene trampa, ya que el coste de producción está calculado para la campaña de 2025, más productiva, para empezar, y que además no tuvo ni por asomo los mismos costes que hemos tenido que soportar los agricultores después del comienzo en febrero de una guerra en el Golfo Pérsico, guerra que claramente desde la Unión condenamos. Según datos recabados por la UAGR en La Rioja, el gasóleo B ha subido un 68% mientras que los fertilizantes han experimentado una subida que va del 8,47% del nitrato al 19,23% del “triple 15” (nitrato, fósforo y potasio). Es decir, mientras que los ciudadanos han visto este año cómo subía el precio de su cesta de la compra, los agricultores pagamos la crisis mundial desencadenada, ya que a nosotros los precios no nos los suben proporcionalmente a lo que nos suben los costes.
Todo esto repercute especialmente en la renta de los agricultores que se dedican a los cultivos extensivos (cereales, leguminosas, alubia y guisante verde, patata). Pero no me olvido de otros sectores, como la ganadería, también afectada por el incremento del precio de los forrajes, ya que han tenido que aumentar las compras debido a las olas de calor que han achicharrado los pastos. Esto, mientras el precio de la carne desciende, por ejemplo la de vacuno, gracias a las importaciones de carne de Brasil tras la entrada en vigor del acuerdo UE-Mercosur.
Ante todo este desmadre, desde la UAGR-COAG agradecemos las ayudas puestas en marcha, tanto por el gobierno estatal como por el riojano, pero vemos que, primero, son claramente insuficientes para compensar nuestras pérdidas; y además hay que tener en cuenta que las cobramos, si nos llegan, mucho después de sufrir los aumentos bestiales en los costes de producción.
¿Se puede hacer más para rescatar al sector agrario de la gravísima situación que atraviesa? Desde luego, y así se lo vamos planteando a la Consejería en las reuniones mensuales que tenemos, y al Ministerio, a través de COAG. No nos cansamos de repetirlo, pero ¡no queremos ayudas! Queremos que nos paguen claramente por encima de los costes de producción, como marca la Ley de la Cadena, Ley que se incumple impunemente, sin que las diferentes administraciones cumplan con su obligación de hacerla efectiva.
También venimos reclamando que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia actúe firmemente contra las grandes petroleras, ya que es evidente su especulación con los precios de los carburantes, subiéndolos automáticamente ante cualquier rumor de conflicto internacional, se concrete o no la amenaza, pero que después aplican los descensos de los precios a menor velocidad que a la que cae una pluma perezosa en un día sin viento.
Otra cosa que las administraciones públicas deberían hacer, sobre todo la estatal y la europea, es controlar las importaciones que llegan a España de países terceros. Una competencia desleal que sufrimos los agricultores y ganaderos, ya que estos alimentos entran en nuestro circuito sin tener que haber cumplido las mil y una normas sanitarias, medioambientales, burocráticas o laborales que a nosotros nos asfixian. Así, por ejemplo, siendo como somos un país deficitario en cereales, no podemos consentir la entrada de grano a nuestros puertos sin los estándares de calidad y seguridad que tenemos que cumplir en la UE, lo que nos provoca unos costes de producción muy superiores a los que tienen en países terceros.
A este hilo de las importaciones, ¡basta ya de manipular a la opinión pública con la situación de los agricultores ucranianos! Nos indigna que se venda el apoyo a sus pequeños productores, cuando la realidad es que los grandes beneficiados de las ventajas que da la UE para importar cereal de Ucrania van a parar a los grandes fondos de inversión que acaparan millones de hectáreas de cultivo y tienen su sede social en países como Chipre, Luxemburgo, EE.UU, Países Bajos, Arabia Saudí… Claro que nos solidarizamos con el pueblo de Ucrania, pero no es cierto que con esta política arancelaria se le beneficie, sino a fondos como Kernel Holding, que dispone de 360 000 hectáreas. Teniendo esto en cuenta, y dada la situación de guerra que sufre Ucrania, en la Unión nos preguntamos si realmente todo ese cereal que entra en los puertos españoles, propiedad de estos grandes fondos que invierten por todo el mundo, proviene realmente de campos ucranianos, o solo es la excusa para inundar con más facilidad el mercado español del grano.
Estamos en un momento clave para el futuro del sector agrario europeo, ya que se sigue en este momento discutiendo la PAC que tendremos a partir de 2028. Hago desde aquí un llamamiento a los parlamentarios europeos riojanos para que no abandonen a los agricultores y a los ganaderos de su tierra. El Parlamento Europeo puede evitar el hachazo presupuestario que planifica la Comisión, en un momento en el que es más necesario que nunca un presupuesto fuerte. Si además se aprueba la renacionalización y la cofinanciación, habrá Estados Miembros, o incluso Comunidades Autónomas, que apuesten más que el resto, generando desigualdad entre los profesionales del sector agrario europeo.
Si continúan así las cosas, con bajos precios, altos costes de producción, ayudas que no compensan y menos presupuesto, tenemos claro que donde se produzca por debajo de 3 500 kg/ha, el cereal no tiene ningún futuro. Y hay muchas zonas de España, y de La Rioja, donde conseguir esas producciones ya era difícil, por lo que si sumamos el cambio climático…. ¿Y qué se va a hacer con tantas y tantas hectáreas llecas? ¿Se van a abandonar? Porque no todo lo van a llenar de placas y molinos, digo yo. Y con fincas abandonadas y la desaparición de la ganadería extensiva, ¿quién va a dominar ese polvorín cada verano?
¿Qué somos catastrofistas? Pues cosas parecidas anunciábamos para el sector vitivinícola hace años, y ya vemos lo que está pasando: ya hay viñas abandonadas, los que reclamaban antes plantaciones, rogando ahora por arranque subvencionado, y lo que viene… Y esto pasa no solo debido a que las administraciones no velan porque se cumpla la Ley de la Cadena, sino también porque parte de las organizaciones que representan a los agricultores están permitiendo un claro abuso de la posición de dominio que tienen las grandes bodegas. No hay ningún club privado en el que todos los socios que aportan capital no reciban su parte correspondiente de los beneficios. Pero aquí parte de los socios se alían con las grandes bodegas para que pase esto, permitiéndoles como digo abusar de su posición de dominio.
Pero quiero concluir con un grito de esperanza: la alimentación es demasiado importante como para dejarla en manos de la especulación mercantil, de los acaparadores de tierras, de los empresarios sin corazón de los fondos de inversión. No se puede prescindir de las materias primas agrarias, que son la base de la alimentación. Los cereales, por ejemplo, que no solo sirven para el consumo humano (pan, pasta…), sino que son la base fundamental del pienso con el que los ganaderos crían sus animales. Por eso, confío en que tarde o temprano los gobernantes europeos, españoles y riojanos se darán cuenta y protegerán la agricultura y la ganadería. Porque ya lo están haciendo otros países, más o menos desarrollados, China, India…, que están protegiendo su sector agrario como esencial que es. Así pues, desde la Unión de Agricultores y Ganaderos de La Rioja seguiremos peleando por un sector agrario fuerte, rentable y que provea a la sociedad de alimentos sanos, seguros y nutritivos. Nos va la vida en ello. Pero no solo a los agricultores y a los ganaderos. A todos, que todos-as comemos varias veces al día.
Termino animando a todos los agricultores y ganaderos y a sus familias a participar en las movilizaciones que las tres organizaciones profesionales agrarias riojanas vamos a convocar en breve: algunos dirán que no sirven para nada, pero que sepan que la devolución de los 20 céntimos/litro del gasóleo B es fruto de varias manifestaciones y la negociación posterior que COAG hizo con el Ministerio pertinente en 2005. Eso, y que quietos ya vemos a dónde nos están llevando…