16 de octubre, Día Internacional de Acción por la Soberanía Alimentaria de los pueblos contra las transnacionales.

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Cada año, el 16 de octubre, La Vía Campesina (organización mundial en la que participamos a través de COAG) conmemora el Día Internacional de Acción por la Soberanía Alimentaria de los pueblos contra las transnacionales.

Este año se quiere llamar especialmente la atención sobre «el papel perjudicial que las instituciones financieras mundiales, en particular el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), han desempeñado en el debilitamiento de la democracia y soberanía alimentaria en los territorios, fomentando una estructura neocolonial«.

Va el resto de la nota de prensa de La Vía Campesina:

Y, mientras conmemoramos la Jornada Internacional de Acción del 16 de octubre, el Banco Mundial y el FMI celebrarán sus reuniones anuales en Tailandia. Hacemos un llamado a todas nuestras organizaciones miembros en todo el mundo, incluidas aquellas que estarán presentes en Tailandia, a movilizarse y hacer oír su oposición a las políticas neoliberales de estas instituciones.

Les hacemos un llamado a amplificar las siguientes reivindicaciones, con el objetivo de construir la Soberanía Alimentaria a través de la soberanía financiera.

  • Cancelar la deuda: el 60 % de los países de bajos ingresos y el 30 % de los países de ingresos medios se enfrentan a un sobreendeudamiento. Esto limita su capacidad para invertir en soberanía alimentaria y servicios sociales y, por lo tanto, su capacidad para hacer frente al hambre y las desigualdades. La cancelación de la deuda es esencial para romper este círculo vicioso.
  • Realizar auditorías ciudadanas de la deuda externa: en muchos países, lxs campesinxs y lxs trabajadorxs aún desconocen por qué se contrajo la deuda externa, cómo se utilizó y quién se benefició de ella. Nuestros miembros deben exigir auditorías públicas de la deuda externa de su país y pedir cuentas por las decisiones que han perjudicado a las comunidades.
  • Eliminar las subvenciones a las grandes empresas y reorientarlas hacia la agroecología: reorientar los fondos nacionales y multilaterales relacionados con la alimentación, la agricultura y el clima, para destinarlos a la soberanía alimentaria y la agroecología. Eliminar las enormes subvenciones directas e indirectas de las que se benefician las grandes empresas agroalimentarias y las cadenas agroindustriales, y reorientar esos fondos hacia el fortalecimiento de la soberanía alimentaria.
  • Aumentar los ingresos mediante el impuesto a las empresas y el impuesto al patrimonio: los ingresos públicos también pueden incrementarse mediante una fiscalidad progresiva, en particular a través de una tributación adecuada de las utilidades de las grandes empresas y mediante la instauración de un impuesto al patrimonio para los más ricos.
  • Democratizar los bancos centrales: los bancos centrales deben ganar en transparencia y rendición de cuentas, y estar obligados a defender los intereses de los pueblos en lugar de servir a los del gran capital.

Poner a las personas y al planeta en el centro de la política económica: las reformas económicas deben evaluarse no solo en función del equilibrio presupuestario y los indicadores de mercado, sino también según su impacto en el hambre, los medios de subsistencia en las zonas rurales, la resiliencia ecológica, las desigualdades y el control de las poblaciones sobre los sistemas alimentarios.

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