Artículo en Linkedin de Rubén Villanueva Díaz-Parreño, responsable de comunicación de COAG y jefe de prensa del foro DATAGRI
Te lo digo así, sin rodeos: un pequeño viticultor de Haro que se deja la espalda en la viña o un productor de almendra marcona de Jumilla, que madruga más que el sol, puede acabar echando una mano ( sin quererlo ni beberlo) a tapar el agujero de la deuda pública de Estados Unidos. Y ojo, que hablamos de un agujero del 120% de su PIB, que no es poca broma.
💸 ¿La explicación? Con el nuevo acuerdo arancelario entre la UE y EE.UU., Bruselas ha decidido abrir la cartera a lo grande:
- 750.000 millones para hidrocarburos yanquis.
- 600.000 millones en tres años para la industria militar americana.
- 40.000 millones en chips de inteligencia artificial made in Silicon Valley.
Mientras tanto, nuestros vinos, aceites y frutos secos pagarán aranceles del 15% para entrar en el mercado americano. Vamos, que Europa hace de cliente VIP en Wall Street pero a neustros agricultores y ganaderos los dejan en la cola del súper con el carro lleno.
📌 ¿Qué ha pasado?
El pasado 21 de agosto, la Unión Europea y Estados Unidos firmaron un acuerdo comercial que, sobre el papel, sonaba a “cooperación estratégica”. Pero si preguntas por el campo, la cosa huele más a cesión unilateral.
La COAG lo tiene claro:
- Ganamos poco o nada en el mercado estadounidense (ni vino, ni aceite, ni frutos secos tienen rebajas arancelarias).
- Perdemos mucho porque abrimos la puerta a productos de EE.UU. que compiten en condiciones más flojas en sanidad, sostenibilidad y bienestar animal.
💬 Miguel Padilla, secretario general de COAG, a los ministros de Economía y Agricultura:
“No sabemos si el plan B de Von der Leyen será alimentarnos con microchips de Silicon Valley”.
🇺🇸 Lo que se lleva EE.UU. en la cesta
- Acceso preferencial para almendras, lácteos industriales, frutas, verduras, soja, carne de cerdo y hasta bisonte (sí, has leído bien).
- Menos exigencias sanitarias y ambientales para entrar en Europa.
- Y ese compromiso de gasto multimillonario ya firmado.
🤔 ¿Y nosotros qué?
Pues seguimos con aranceles del 15 % en productos estrella como el vino, el aceite o los frutos secos. Nada de “zero to zero” que Bruselas había prometido. Y ojo: esto no es sólo un problema de exportaciones directas. Si a otros países les cierran la puerta en EE.UU., buscarán otros mercados… ¿y dónde? Pues justo donde ahora vendemos nosotros.
📊 El campo español en el tablero
- El 68 % de lo que producimos en España se vende dentro del mercado europeo.
- Cualquier movimiento internacional, aunque parezca lejano, nos golpea de lleno.
- Además, este acuerdo coloca a los productores europeos en peor posición frente a competidores como Australia o Argentina, cuyos productos acceden al mercado estadounidense con barreras más bajas.
🚜 Lo que pide COAG
- ❌ Rechazar el acuerdo en la ratificación europea.
- 📑 Estudio de impacto urgente para saber hasta dónde llega el daño.
- 🛡️ Blindar los estándares sanitarios y ambientales.
- 🌱 Priorizar la agricultura en la política comercial.
Porque lo que está en juego no es sólo la renta agraria: es el futuro del medio rural, de los pueblos y de nuestra soberanía alimentaria.
🐂 En resumen,,,
Nos han vendido la moto de que este acuerdo abre puertas, pero en realidad nos deja el campo abierto a la competencia desleal. No podemos seguir siendo la moneda de cambio de Bruselas mientras otros se llevan el premio gordo.
👉 Y ahora te pregunto a ti: ¿Crees que este acuerdo es una oportunidad escondida o una patada más al agro europeo?